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2.1. Desprecio de valores esenciales

(El Partido Popular en el final del Régimen de la Transición)

Desatada la lengua para la crispación, desvelaba el pensamiento oculto del Partido Popular en lo relativo a los valores humanistas esenciales. Los últimos años están plagados de ejemplos. Veamos algunos.

Con motivo del debate sobre la reforma laboral, se le coló al ministro De Guindos en un micrófono abierto que la reforma iba a ser muy dura. En el Parlamento, la actitud ya habitual de la bancada popular, entonces eufórica por la reciente mayoría absoluta, jaleaba sin cesar a los suyos y abucheaba a los contrarios. En uno de esos jaleos se le oyó decir a una parlamentaria, hija de un político famoso condenado por corrupción, “¡que se jodan!”, refiriéndose a los trabajadores y a sus empeoradas condiciones laborales. Se me vino a la memoria inmediatamente aquel “¡Comed República!”, que gritaban los señoritos, victoriosos en 1933, al jornalero hambriento y votante de las izquierdas. No hubiese ido más allá el improperio, si su autora hubiese dimitido inmediatamente del cargo electo o, en su defecto, si el partido la hubiese expulsado, pero no fue así, sino que confirmó su puesto y, de esa forma, avaló el improperio y lo que significa: el desprecio a la clase obrera, a la gente más débil de la sociedad.

Siempre que una alcaldía, un gobierno regional o el gobierno del Estado legisló o actuó en beneficio de la inmigración, el Partido Popular se opuso con el argumento del “efecto llamada”. Cuando la inmigración siguió llamando a las puertas bajo su gobierno, el gobierno popular continuó actuando conforme a su pensamiento, reprimiendo con dureza a las personas inmigrantes, hasta el punto de terminar sus actuaciones en los tribunales de justicia. El antihumanismo de esas actuaciones se ve confirmado con el comportamiento ante la misma actitud de otras autoridades. Nunca el Partido Popular ha condenado las palabras y los actos del alcalde de Badalona o del alcalde de Vitoria, que, condenados o no por los tribunales, han tenido que comparecer ante ellos bajo la acusación de xenofobia y de racismo. Podemos decir que el Partido es coherente, pero también hay que gritar que esa actitud carece de valores humanistas.

Un tercer ejemplo, el machismo. Podrá hacerse Rajoy cuantas fotos desee rodeado por todas las mujeres del Partido Popular, pero ni un millón de fotografías puede compensar la presencia del candidato a alcalde de Valladolid y actual alcalde de la ciudad en las listas electorales. Las portadas en la prensa nacional y la presencia, incluso, en noticias internacionales que han protagonizado los exabruptos machistas de León de la Riva no se pueden tapar con ningún mural fotográfico. Aquella referencia prostibular a los labios de una ministra, aquel desprecio erótico a la candidata socialista a la alcaldía y, sobre todo, aquel abandono de las mujeres violadas y maltratadas con la burla del ascensor y los sujetadores no lo tapan ni todos los escombros acumulados durante la burbuja inmobiliaria. Todavía alguien argumentará que existen mujeres en Valladolid que votarán a este alcalde y, efectivamente, su presencia en las listas está pidiendo el aval para su comportamiento. Pero, por más que conserve algún voto femenino, la negrura machista del Partido Popular, que se ve autorizada con la presencia de León de la Riva en la alcaldía de Valladolid y en la nueva candidatura, no la lava nada ni nadie. El machismo será un componente negro de la ideología del Partido para siempre, por la tozudez de los hechos sobre las palabras.

Durmiendo al borde del abismo

CARTEL WEB-01Formando parte del desarrollo del proyecto sobre Límites del Crecimiento, concedido por la Oficina de Cooperación de la Universidad de Valladolid, Entrepueblos ha programado el curso “Durmiendo al borde del abismo”. Es un curso dirigido al alumnado universitario y a la población interesada en saber más acerca de la catástrofe ecológica en la que estamos embarcados. Hemos tenido la suerte de poder contar con las personas más expertas en esta cuestión, que generosamente han aceptado nuestra invitación: Carlos Taibo, Jorge Riechamann, Marta Pascual y José Manuel Naredo. El curso incluirá también un taller concienciador, que dirigirán las Mujeres de Matagalpa; y una actuación teatral de La Huella, Teatro Crítico.

En el momento de escribir estas notas se han desarrollado las cuatro conferencias, que han sido muy bien acogidas por el público. En todos los casos se han quedado pequeños los salones de actos que nos asignó la Universidad, cosa insólita en los tiempos que corren. Además de la alegría que supone ver la afluencia de mucho público y con dominio pleno de público joven, este hecho aporta una esperanza cierta para el futuro. La conciencia de la catástrofe ecológica va instalándose en la población y la lucha contra el desastre gana adeptos.

Carlos Taibo habló sobre el decrecimiento, única opción viable ya en el corto plazo, e hizo una aportación que quiero destacar: la consecución de este objetivo requiere la cooperación y federación de las múltiples experiencias alternativas que vienen ensayándose, como son las cooperativas integrales, los mercados sociales y las diversas experiencias de economía solidaria y de banca ética cooperativa.

Jorge Riechmann habló sobre El final de las energías fósiles. Destacó, sobre todo, la rapidez con la que estamos destruyendo la naturaleza, en contraste con la lentitud con la que avanzan las respuestas a ese destrozo. Fue detallando algunos ámbitos de la catástrofe y destacó como principal enemigo a la “tecnolatría”, esa esperanza vana en que la ciencia o el superhombre serán capaces de superar los límites naturales. ¡Qué bien cuadra esta “tecnolatría” con el neoliberalismo! Jorge Riechamann propuso una estrategia dual para la lucha: aliviar el choque que se nos avecina, por una parte, con el desarrollo de políticas “conservadoras” (de la naturaleza); y construir más salvavidas, por otra, promoviendo iniciativas de reconstrucción comunitaria por doquier: recuperar y potencias los cuidados domésticos, hacer vecindad, reaprender la subsistencia local, construir cooperación.

Marta Pascual, una profesora de Ecologistas en Acción, habló de Educación alternativa y buen vivir. La escuela, nos decía, no habla de lo que pasa (precariedad laboral, soledad de los ancianos, colapso ecológico), sino que trasmite una fe ilimitada en el crecimiento. Por eso, nos proponía “cambiar de gafas para mirar al mundo”, de manera que, construyendo un currículo abierto, logremos aprender lo necesario para vivir: el cuidado de las vidas, responsabilizarnos del territorio, la construcción de vida comunitaria, recuperar los saberes sostenibles o politizar la actividad humana.

José Manuel Naredo comenzó haciendo una matización del título de su charla, que pasó a denominar “Vivir mejor sin la mitología del crecimiento económico”. Introdujo dos palabras: mitología, que no precisa aclaración, y económico, para no confundir con el crecimiento de otras cosas. Eso le sirvió para asentar la primera tesis: el crecimiento es una ideología, que tiene un origen. Ese origen es la modernidad, cuando aparece el concepto de economía para referirse a los mecanismos de la producción, del trabajo, del capital o del dinero, y no como anteriormente, que se refería solo a los asuntos de la propia casa. Criticó la abstracción que supone el concepto de producción mediante el trabajo, que prescinde de otros elementos, como la adquisición (los “productos” naturales, en general, no se producen, sino que se adquieren. Así ocurre con el agua o el aire, pero también con el petróleo y, quizá, con el suelo, la vegetación y otras cosas) y como la redistribución. Esta abstracción tiene su fundamento en la dualidad interpretativa que hace la modernidad: hombre/naturaleza; razón/emoción; economía/ecología, etc.

Frente a esa ideología, que conduce al desastre, como explicaría después, propuso una alternativa: el enfoque ecointegrador o hablar de economía de sistemas frente a sistema económico como cosa aislada. Lo ejemplificó hablando de tres sistemas: el sistema biosfera, donde el sol, que activa la fotosíntesis, garantiza el ciclo de la vida sin necesidad de ningún recurso y sin generar residuos; el sistema industrial, que utiliza recursos infinitos y produce recursos infinitos, aniquilando progresivamente al Planeta; y el sistema industrial reconvertido, con base en las renovables y en una actuación de las instituciones y de cambio de posiciones ideológicas, que sirvan para controlar el mercado, desarrollar la filosofía del bien común, proteger a la naturaleza, cuidar a la especie humana, reducir el uso de recursos naturales y garantizar una democracia participativa.

El diálogo que siguió a la charla puso en evidencia que vamos despacio. Esperamos que eso sea, como popularizó el 15-M, porque queremos ir lejos.

Ninguna de las conferencias ha defraudado al numero público y nuestra tarea será ayudar a seguir transformando la conciencia en acción, desde lo local hasta lo global. Este curso aporta elementos y esperanza para ello.

Marcelino Flórez

 

Cataluña y España, desde Castilla y león

Siempre ha habido mucha dificultad para definir el concepto “España”. Desde el punto de vista geográfico, por ejemplo, es menos que una Península y ahí está Portugal para demostrarlo, pero también es más que la Península Ibérica y ahí están las islas y costas mediterráneas y atlánticas. Esas fronteras, por otra parte, tienen muy pocos años.

Si nos fijamos en la lengua, el castellano es menos que un Estado, pero también es mucho más. Hay diez veces más de castellano hablantes que de españoles; y, entre los españoles, el castellano es sólo una de las lenguas maternas, a lado del catalán del vasco o del gallego.

Si tenemos en cuenta la identidad, es decir, aquello que se siente ser una persona, España es igualmente más y menos que una Nación. Muchos españoles no se sienten tales, sino que se sienten catalanes, vascos o gallegos exclusivamente. Y yo, por ejemplo, me siento más europeo que español y más cosmopolita que europeo. Como yo, hay otras personas, no se vayan a creer que no, porque esto es una mera cuestión de voluntad, después de haber viajado un poco.

De manera que, si tenemos que buscar un acuerdo para definir a España, hay que ir al artículo primero de la Constitución, donde dice “España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho”. Aquí se define España y en esos términos es reconocida por el mundo y participa en las instituciones internacionales. Esto es así desde 1978, aunque no hay duda de que existen razones y antecedentes para que así sea.

Tengo para mí que el antecedente más influyente en lo que jurídicamente es España no va más allá del constitucionalismo y, específicamente, de las constituciones posteriores a 1812, donde van apareciendo dos elementos que identifican lo que ha venido a ser España. El primero, que van dejando de figurar los territorios coloniales de América, adaptándose las fronteras a lo que son hoy; y el segundo, que se establecen las provincias, las mismas que hoy existen.

El artículo 11 de la Constitución de 1812 mandataba el establecimiento de provincias en España y un decreto de Javier de Burgos, de 30 de noviembre de 1833, las estableció. Los liberales organizaron las provincias por razones de eficacia fiscal y de la justicia, de manera que el criterio organizativo dominante fue hacer espacios semejantes en extensión y en población, aunque también contemplaron otros criterios, como la topografía o la tradición histórica. El criterio topográfico se usó para dotar a cada provincia de terrenos de montaña y de llanura, de manera que tuviesen una economía lo más complementaria posible; y la tradición es la que explica que se respetase siempre en la partición provincial la lengua particular, así como la división fronteriza de los reinos del Antiguo Régimen y, por eso, se delimitó Aragón, Cataluña, Valencia o Navarra. En el caso del País Vasco, se discutió mucho si reducirlo a dos provincias, dada su escasa población, pero se optó por mantener tres, como determinaba la costumbre histórica.

La división provincial resultó exitosa a todos los efectos. Le sirvió, por ejemplo, a Prat de la Riva en 1911 para diseñar lo que terminaría siendo la Mancomunidad de Cataluña desde el 6 de abril de 1914, que tendría como objetivos promocionar la lengua y desarrollar las obras públicas. Y nada ha servido más que este hecho para construir una identidad catalana.       (¿ Por qué no será ésta la efemérides constituyente que celebre el nacionalismo catalán, en vez de la derrota de 1714?. ¡Ay, el victimismo!). Por cierto, en muchos lugares es la provincia lo que más identifica a las personas. ¡Cuánta gente se siente, antes que nada, leonés o murciano, es decir, natural de una delimitación a la que le faltan veinte para tener doscientos años! Lo gracioso es que esa mayoría de gente piensa que su identificación proviene de una “unidad de destino en lo universal”, parafraseando a “esa persona”, como diría Rajoy para evitar nombrar a alguien. Algo parecido debían de pensar los constituyentes de 1978, quienes dieron por cosa tan obvia a la provincia, que la establecieron como circunscripción electoral única, un hecho al que le han bastado 35 años para demostrar la equivocación.

Es cierto que, aparte de estos antecedentes, podemos hablar de otras raíces identitarias, aunque sean siempre cambiantes: la romanización, que aportó el cristianismo, además de una lengua común; la dispersión territorial medieval, que originó las variedades lingüísticas, siempre bajo unidad católica; o el Estado Moderno, que desarrolló una pugna permanente entre el afán monárquico de unificación jurídica y la diversidad real de las culturas. Todos son elementos de lo que hoy es España y de sus contradicciones. Pero el hecho que ha determinado verdaderamente la españolidad ha sido el capitalismo, esto es, el mercado.

La dinastía borbónica, esa misma a la que reprueba el nacionalismo catalán en su Diada, unificó el mercado en todos los territorios dinásticos, terminando con el monopolio americano por parte de la Corona de Castilla, cosa que agradó a un buen número de burgueses en el antiguo Condado de Cataluña y que proporcionó un notable impulso al puerto y ciudad de Barcelona; y el liberalismo triunfante consagró el mercado español con fronteras estrictas y aranceles más fuertes que las concertinas de Melilla. Ese mercado nacional, como le denominaron los economistas burgueses, hizo posible el éxito del textil catalán, liberado de la competencia británica y con la garantía de un amplio territorio español de ventas. Ese mismo mercado condujo, durante el franquismo, el ahorro de los cerealistas del interior peninsular hacia la industrialización de la periferia; y, detrás del ahorro, se fueron los explotados por los ahorradores. Así se consumó la diversidad territorial de lo que es España. Ha de quedar muy claro que en esta españolización no tiene ninguna responsabilidad mayor Castilla y León que Cataluña; si acaso, al revés.

Ahora resulta que una ideología de base provinciana, el nacionalismo, plantea la escisión con el resto de España. Está bien, pero habrá que hacer cuentas. Del mismo modo que en una ruptura matrimonial con desavenencia, alguna autoridad neutral tendrá que establecer los términos de la separación. Y el problema no es si Cataluña permanecerá o no en la Unión Europea o si el Barça jugará o no la liga española; el problema es la valoración y pago de los bienes de las personas que quisieran regresar a sus lugares de origen en el resto de España (porque no puedo ni pensar que se esté contemplando la expropiación), así como la compensación entre los territorios españoles de los beneficios obtenidos gracias a la política económica común de los tres últimos siglos, o sea, del periodo de mercado nacional. La valoración de este factor no sería difícil. Bastaría con hallar la renta media española y de cada una de las Comunidades Autónomas, y aportar o detraer a quien le correspondiese la parte que excediera o faltara de esa renta media, por ejemplo. Como en toda ruptura matrimonial, si una parte se queda con la casa, la otra se lleva los bienes muebles, porque en política económica española ha regido el sistema de gananciales, aunque no sea lo habitual en derecho familiar catalán. ¿Conoce alguien las cuentas que hacen los nacionalistas catalanes de estos asuntos? Si no las dan a conocer, ha de ser porque no les parece un buen negocio, pero cuando el juego ideológico de los nacionalismos trasciende de lo que suele tenerlos entretenidos, que no es otra cosa que la disputa de la hegemonía política en los respectivos territorios, hay que poner todas las cartas sobre la mesa. Lo otro es jugar con trampas, las mismas trampas que usan los nacionalistas españoles y que tan buenos resultados les viene dando.

Marcelino Flórez

Asamblea de Florencia

El día 18 de mayo de 2013 se celebró en Florencia la Asamblea anual de los socios de Banca Popolare Etica. Era la primera Asamblea para la “quinta área de BpE, que tine un nombre propio: Fiare. Allí estuvimos unas setenta personas españolas, que llevábamos la representación de las trescientas que ya son socias de BpE. Nos acogieron muy bien. Es cierto que nuestra llegada ha contribuído a engrandecer las cifras de la banca ética, pero no es nada en comparación con lo que ganamos.

Antes de que pase un año, la Banca Popolare Etica con la marca Fiare tiene que estar funcionando plenamente en España, pues así obliga la autorización del banco central italiano, Banca de Italia, que empezó a contar el 13 de mayo. BpE es diez veces más grande que Fiare en todas las cifras, aunque es seguro que reduciremos esa diferencia no tardando mucho. Ganamos también un importantísimo patrimonio y, sobre todo, una suma de gentes con una pinta buenísima (echad un vistazo al blog de Roberto Sedda: http://www.robertosedda.it/?p=3179).

La Asamblea contó con la participación de 3.845 votantes, de las cuales 924 estuvieron presentes y el resto, representadas. Se aprobó el balance, cuyos resultados son positivos (se puede ver en internet) en estos tiempos de quiebra de los sistemas bancarios capitalistas, y se eligió el nuevo Consejo de Administración. Este tiene dos novedades: la primera, la elección de Peru Sasía, nuestro representante, que fue la tercera persona más votada; y la segunda, la equidad de género ya conseguida, con siete mujeres y seis hombres en su composición.

Fiare ha sido acogida con mucho cariño dentro de la Banca Popolare Etica. Eso nos reconforta a la vez que nos compromete. Hemos de contar las novedades al movimiento social y a las personas amigas, recordándoles que necesitamos de su concurso y animándoles a sumarse a esta ya realidad que hace posible darle un valor social añadido al dinero ahorrado, además de dejar tranquila nuestra conciencia al saber que depositamos el ahorro donde nunca lo usará la guerra ni la destrucción de la naturaleza ni la explotación laboral de las personas.

Marcelino Flórez

 

XXV Asamblea

Los días 20 y 21 de abril de 2013 celebró la Asociación Entrepueblos su XXV Asamblea en Alicante. Fue una asamblea digna de este primer cuarto de siglo de existencia, con el valor añadido de la acogida entrañable y lúdica que con tanta maestría ejecutan las compañeras y los compañeros de Alacant. Dispuso, además, de un diseño eficaz que va cuidándose con esmero cada año, obteniendo resultados verificables y en constante mejora.

Después de la acogida, llena de concesiones a los afectos, hubo un primer momento de comunicación entre los diversos territorios de las actividades que consideraron más destacadas: la participación de las gentes de Andalucía junto a Mujeres de Negro y otros colectivos en acciones solidarias con Colombia; la propuesta de CooperaCine de Castilla y León; las jornadas internacionales Per una vida vivible en un món limitat de Cataluña; el acompañamiento de las luchas campesinas por la Soberanía Alimentaria a través de la Plataforma Rural en Madrid; o el compromiso con los derechos humanos que ha llevado a las gentes de Herriarte ante los tribunales, que nos contó Joseba acompañándolo de un emotivo y hermoso video (http://www.youtube.com/watch?v=Wm0OsLANzmE ).

Seguidamente las cooperantes en las diversas tierras nos contaron el statu quo del Sur. Coincidieron en diagnosticar el regreso al neoliberalismo con apoyo político popular en América Latina; coincidieron en la dificultad de hacer entender a las contrapartes la hondura de la crisis en España y en Europa con sus efectos aniquiladores de la cooperación centralizada; pero coincidieron también en la decisión unánime de sustituir con voluntariado la falta de apoyo de las Administraciones y con el intercambio solidario del pensamiento y de la acción transformadores. En ente intercambio, coincidían igualmente en señalar algunas prioridades: el feminismo, la soberanía para el agua y para la tierra, y el renacer imprescindible de la rememoración por el peligro creciente de relegar al olvido a las víctimas con los efectos perniciosos de violencia y opresión social que está ocasionando especialmente en Centroamérica.

Casi en un paréntesis introdujo aquí Gabriela Serra una breve nota histórica de Entrepueblos. Nació, dijo, con el desencanto que se personalizaría en el OTAN-NO y que llevó a poner los ojos esperanzados en las revoluciones centroamericanas, esto es, a encontrar “el norte” en el Sur. Es un periodo que se extiende entre 1980 y 1995, un periodo transitorio o de “mientras tanto”.

Termina este tiempo, donde el compromiso es “fácil” por evidente (los refugiados, las víctimas de las masacres; o, en positivo, la educación popular, la economía socializada); termina, dijo, con el fin de la política de Seguridad Nacional, esto es, de la guerra, y el comienzo de los procesos de paz. Es un nuevo tiempo de incertidumbres, de dificultades, con sociedades civiles desorientadas al caerse el muro que orientaba la dirección. La cooperación se dirige ahora a la lucha contra el neoliberalismo, optando por los derechos humanos, buscando “el norte” en el Norte con su capacidad de análisis. Se recuperan términos cargados de significado, como capitalismo o colonialismo, y se centran los objetivos en combatir al Banco Mundial, los Tratados de Libre Comercio, el desempleo, la exclusión. De la mano de La Vía Campesina se descubre el concepto de Soberanía Alimentaria, que comienza a articular las nuevas propuestas.

Y es entonces cuando sobreviene la crisis y “el norte” regresa al Sur con el fin de la abundancia monetaria para la cooperación, fortaleciendo la equidad en la solidaridad y reclamando coherencia para el pensamiento y la acción.

La Asamblea continuó con el trabajo en cuatro grupos para reflexionar sobre la estrategia actual de Entrepueblos, que presentaron sus conclusiones al día siguiente. El grupo de trabajo sobre la Base Social propuso que se flexibilicen las cuotas, que se avance hacia la autogestión dentro de los principios de la economía solidaria, que se facilite el intercambio de propuestas entre los territorios, que se realicen encuentros anuales de esos territorios u OTs, y que se ponga la vista en los centros educativos.  El grupo de Comunicación propuso ampliar y consolidar un equipo de redacción, potenciar los blogs locales con una cabecera común, arreglar y estructurar la página web haciéndola más fácil, formar a las personas asociadas para el uso de redes internas y externas, usar más los recursos audiovisuales. El grupo de Formación propuso practicar metodologías educativas que incorporen una perspectiva pedagógica, colaborar con organizaciones próximas, dar protagonismo al ámbito local, coordinar e intercambiar experiencias, crear “brigadas solidarias” para debatir sobre estas cosas (realmente dijeron “Brigadas Internacionales”, términos que Gabriela propuso evitar, para no confundir con la organización del mismo nombre y larga historia en la defensa de los derechos humanos). El grupo de Incidencia Social y Política propuso seguir profundizando en su documento de análisis inicial, trabajando especialmente sobe organización; y destacaron la necesidad de profundizar relaciones con otras asociaciones.

Poco a poco se va precisando la estrategia y toda la gente comienza a entender lo mismo con el uso de los conceptos. Así ocurre con el de formación, que podrá ser interna o externa, pero no ofrece dudas acerca de lo que trata. En este sentido, considero esencial la clarificación que hizo Gabriela sobre el concepto de incidencia política. No se puede hablar de incidencia política en términos generales, como si se pretendiese influir en el espacio legislativo o gubernamental con todas y cada una de nuestras actividades, sino que han de formularse propuestas concretas y generar las alianzas y movilizaciones que sean precisas para lograrlas. Así ocurrió, por ejemplo, con el movimiento a favor del 0’7 o contra la deuda externa. Esas propuestas han de ir precedidas, además, de un proceso de formación a los grupos sociales, de manera que se pueda alcanzar una aceptación amplia de las mismas.

Aparte de todas estas cosas formativas que narramos, la Asamblea aprobó la Memoria Anual, las cuentas y los presupuestos. En ese apartado hay un capítulo triste, la eliminación de casi todos los puestos laborales de cooperantes en el exterior, al desaparecer los fondos públicos para la cooperación, y la reducción a la mitad de la oficina técnica. Este capítulo triste sólo tiene un aspecto valioso: que ha sido negociado abierta y amigablemente por la Junta directiva con trabajadoras y trabajadores.

Quiero valorar, para terminar, de una forma muy positiva todos los aspectos lúdicos, la fiesta del sábado con los recursos de la economía solidaria, la marcha reivindicativa a lo largo de la ciudad, las clownclusiones y clownsalutaciones. En fin, fue una Asamblea digna de una asociación ya entrada en años y tan joven todavía.

Marcelino Flórez