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Lo que no suma, resta

Irene Montero acaba de expresar sin espacio para la duda la postura de Podemos sobre el proyecto SUMAR, de Yolanda Díaz: «Estoy convencida de que llegaremos a un acuerdo para ser aliados electorales (…) Yolanda Díaz es nuestra candidata y tendremos que acordar los términos de esa coalición que permita ser socios» (InfoLibre, 20 de octubre de 2022).

Por su parte, Yolanda Díaz ha afirmado, también rotundamente y desde el principio, que el proyecto SUMAR no contempla la posibilidad de coaliciones de partidos. La contradicción es completa. No sé cómo se resolverá, pero sí preveo algunos efectos.

Si triunfa la opción por una coalición, no hay que seguir sumando, porque ya están todas las sumas hechas. Como mucho, habría que intentar completar la sopa de letras, añadiendo a los partidos regionalistas de Aragón, Comunidad Valenciana, Islas Baleares, y otros más que se definen de izquierdas, incluyendo los de Ceuta o Melilla. También habría que sumar a las nuevas formaciones de los anticapitalistas, como la andaluza de Teresa Rodríguez. El resultado sería algo parecido a la coalición de las últimas elecciones andaluzas, salvo que la relación de nombres coaligados ocuparía una hoja completa, si no más. ¿O alguien está pensando que puede exigir la presencia de su denominación en las papeletas con exclusión de todas las demás siglas?

Por otra parte, esta vía, que es la que defiende Podemos, conoce bien cuáles son las previsiones y no sólo por lo que predicen las encuestas, sino por lo que confirman los resultados electorales últimos, sea en Andalucía o en Castilla y León. La vía de las coaliciones no suma, sino que resta y eso se viene confirmando desde el año 2016. Eso sí, esta vía garantiza la pervivencia de cada una de las siglas e, incluso, alguna presencia parlamentaria de las siglas poderosas. Realmente, no existe en la sociedad un debate sobre coaliciones. Ese debate se limita al interior de las organizaciones. Lo que pide la sociedad es unidad, aunque no expresa la forma en que se consiga esa unidad, pero los resultados electorales son los que son.

El otro camino, el Yolanda Díaz y su equipo, piensa en una reagrupación de personas con independencia de su procedencia política. La mirada parte de los partidos de las izquierdas, pero se dirige a una población más amplia, aunque pueda ser diferente. El proyecto SUMAR no garantiza permanencia a los partidos ahora existentes, tampoco pide su disolución, sólo reclama que animen a sus militancias a sumarse al proyecto. Además de la “escucha” por territorios que viene poniendo en práctica Yolanda Díaz, se ha formado un equipo para redactar un programa político para España y se está construyendo también una base social de colaboradores para la logística y la difusión del proyecto. El resultado, en mi opinión, sólo puede alumbrar una cosa, un nuevo partido político sin dependencia alguna con los partidos políticos ahora existentes.

Si mis impresiones son correctas, la contradicción entre las dos posturas es irresoluble. Debo decir que baso mis impresiones, además del seguimiento de las noticias en la prensa, en lo poco que llega desde el proyecto SUMAR, al que me apunté el primer día que tuve oportunidad; y debo añadir que lo que me llega desde SUMAR es verdaderamente poco. También tengo la información de Verdes EQUO, donde soy cotizante. Si mis impresiones son correctas, no hay acuerdo posible. El que no esté en SUMAR estará en otra parte y viceversa.

El conflicto sólo se presenta para los partidos políticos existentes. Y es un conflicto que, por ahora, sólo se presenta en el ámbito estatal, porque ni en los municipios ni en las comunidades autónomas existe el proyecto SUMAR. Ocurre, sin embargo, que antes de las elecciones generales, habrá elecciones municipales y algunas regionales. Ahí estará la prueba del nueve, no para comprobar la fuerza de la unidad, sino para comprobar la fortaleza de cada cual. Algunos partidarios de las coaliciones vienen intentado identificar las posibles agrupaciones en municipios o regiones con el proyecto SUMAR, pero los responsables de SUMAR se han encargado ya de desmentir cualquier concomitancia entre esos planos territoriales y temporales.

En el espacio regional, se han dado algunos pasos. El que más conozco es el Acuerdo del Turia, formado por Compromís, Más País, Chunta Aragonesista, Més por Mallorca y Verdes EQUO, al que se acaban de unir Coalición por Melilla y el MDyC de Ceuta. En los territorios donde tienen presencia esos partidos no habrá competencia entre ellos, sino que apoyarán en las elecciones regionales y municipales al partido representativo del territorio. Exactamente esto es lo que están ratificando hoy mismo en la Declaración de Mallorca, donde están reunidos mientras escribo estas letras. Esto es algo muy parecido a un proyecto federalista.

Existe otra coalición, Unidas Podemos, de la que no sabemos cuál será su postura en las próximas elecciones regionales y municipales. No lo sabemos y no está claro qué podrá resultar, dada la desavenencia entre los dos partidos coaligados e, incluso, en el interior de alguno de ellos, especialmente por su posición contraria ante el proyecto SUMAR y a la defensa de las propias siglas. Esperamos noticias.

En el espacio municipal hay más dudas aún. Pocos proyectos municipalistas han pervivido a la efervescencia de los mismos en el año 2015. Uno de los que han permanecido es el de Valladolid. Este proyecto, VTLP, se ha reforzado en los días pasados, aglutinando a los principales partidos de la localidad, al unirse a Izquierda Unida y Verdes EQUO, que hasta ahora apoyaban esa plataforma, Podemos y Alianza Verde. Aunque Valladolid Toma La Palabra ha pervivido durante ocho años, no por eso ha dejado de padecer un conflicto esencial en su seno, exactamente el mismo conflicto que ahora confronta a SUMAR y a Podemos: si se confluye en un movimiento unitario o si se configura una coalición. Hasta ahora la contradicción se ha resuelto manteniendo la forma de coalición a efectos legales y funcionando asambleariamente en la realidad. Siendo sólo dos coaligados y siempre que una de las dos partes mantuviese la buena voluntad, ha sido fácil mantener las formas, pero siendo cuatro, eso será mucho más difícil. Todo ello, sin contar con que la asamblea plantee por fin y de forma transparente qué se quiere ser, si plataforma municipalista o coalición de partidos.

En definitiva, las próximas elecciones regionales y municipales se presentan llenas de interrogantes y cargadas de significados, pero en cualquier caso resultarán muy esclarecedoras.

Marcelino Flórez